Reptiles y anfibios
Reptiles y anfibios del Cajón del Maipo
Herpetofauna de Chile central en la cuenca del Maipo. Alta proporción de endemismos y varias especies en categorías de conservación.
Reptiles y anfibios del Cajón del Maipo
Reptiles y anfibios son dos clases de vertebrados que comparten el territorio del Cajón del Maipo pero difieren profundamente en su biología, sus requerimientos de hábitat y su vulnerabilidad ante las presiones ambientales actuales. Los reptiles vivientes comprenden lagartos, serpientes, tortugas y cocodrilos, con más de 10.000 especies descritas a nivel mundial, de las cuales más del 95% corresponde a lagartos y serpientes. Los anfibios suman aproximadamente 8.000 especies globales, pero son el grupo menos numeroso de vertebrados terrestres en Chile: el libro Anfibios de Chile, publicado en 2013, lista 63 especies nativas y una introducida, cifra que refleja tanto las limitaciones geográficas del país como la alta tasa de endemismo que caracteriza a su herpetofauna.
Ambos grupos están fuertemente condicionados por la geografía: la cordillera andina opera simultáneamente como barrera de aislamiento y como corredor climático, generando condiciones que han favorecido un endemismo notable en ambas clases. Las comunidades de reptiles andinos en el centro y sur del continente consisten fundamentalmente en lagartos del género Liolaemus, uno de los ejemplos de diversificación más extraordinarios entre los vertebrados vivientes, con más de 240 especies descritas. El endemismo de estas especies implica una responsabilidad directa: si una especie endémica desaparece de Chile, deja de existir en cualquier parte del mundo.
En el Cajón del Maipo, los gruñidores, cuatro especies del género Pristidactylus, ilustran esa vulnerabilidad con precisión. Tres de ellas habitan la Región Metropolitana y solían tener una saludable abundancia local en la zona del Volcán. Hoy es extremadamente difícil observar individuos en esa localidad, lo que sugiere que la especie está encaminada a desaparecer.
El sapo arriero, Alsodes nodosus, es el anfibio más representativo de las quebradas con bosque esclerófilo del Cajón del Maipo. Es endémico de Chile, de cuerpo grueso y robusto, y habita arroyos de montaña y cursos de agua estacionales entre Los Vilos y la cordillera de Nahuelbuta, siempre asociado a vegetación nativa y agua limpia. Los machos presentan durante la época reproductiva un engrosamiento notable en los antebrazos que les da una apariencia musculosa característica, rasgo morfológico que ha dado nombre popular a la especie: sapo Popeye. Los huevos son depositados bajo piedras en arroyos de corriente moderada y agua fría. Las larvas completan su metamorfosis en las pozas remanentes que quedan cuando el caudal disminuye hacia el verano.
Este ciclo reproductivo lo hace especialmente vulnerable a cualquier alteración del régimen hídrico: la extracción de agua, la canalización de cauces o la pérdida de cobertura vegetal ribereña pueden interrumpir la reproducción de toda una población en una temporada. Ecológicamente, el sapo arriero ocupa una posición doble en la cadena alimentaria del bosque esclerófilo: como depredador de insectos, lombrices y otros invertebrados en las quebradas, y como presa de la culebra de cola larga, Philodryas chamissonis, la lechuza, el aguilucho y el zorro culpeo. Sus larvas acuáticas participan en la dinámica de sedimentos y en el flujo de energía entre el ambiente acuático y el terrestre. La desaparición local de una población de sapo arriero tiene efectos en cadena que van más allá de la especie misma. Está clasificado como Casi Amenazado por la UICN.
La conservación de reptiles y anfibios en el Cajón del Maipo depende de factores que trascienden la protección directa de cada especie. La integridad del bosque esclerófilo ripario, la calidad del agua en los arroyos de quebrada y el control de las especies exóticas introducidas son condiciones de base sin las cuales ninguna población puede persistir. A nivel mundial, alrededor de un tercio de las especies de anfibios conocidas se encuentra con algún grado de amenaza, siendo la destrucción del hábitat el principal factor de riesgo. Los reptiles endémicos enfrentan presiones similares, agravadas por el cambio climático, que altera los regímenes térmicos de los que dependen para su termorregulación. En ambos casos, la pérdida de una especie endémica es irreversible: no existe otra población en el mundo que pueda reemplazarla.
Fuentes: Ministerio del Medio Ambiente. 2018. Biodiversidad de Chile. Patrimonio y Desafíos. Tercera Edición en formato digital. / Charrier, A. et al. 2013. Anfibios de Chile, un desafío para la conservación. Ministerio del Medio Ambiente, Fundación Farquhar, American Bird Conservancy.