En las laderas pedregosas y asoleadas del Cajón del Maipo, entre suelos descubiertos donde pocas plantas se instalan, el chagual levanta su roseta de hojas espinosas como si llevara ahí mucho más tiempo que cualquier otra cosa. Es una de las plantas más reconocibles del paisaje de la invernada y las quebradas de San José de Maipo: una bromélida que en primavera dispara un tallo floral de hasta cinco metros coronado por flores azul metálico, azul verdoso o casi negro, según el ejemplar y la luz del día.
En el Cajón del Maipo se han registrado al menos tres taxones del género Puya: Puya berteroniana, documentada en el estudio etnobotánico del sector Las Tórtolas, y Puya chilensis junto a Puya alpestris ssp. zoellneri, ambas presentes en el inventario florístico de la comuna de San José de Maipo. Las tres comparten hábitat de baja humedad, suelos pedregosos y exposición solar intensa.
Una planta que alimenta y sujeta el suelo
La gente que vive en la cordillera conoce bien al chagual, y no solo por su tamaño. Cuando el tallo floral está recién brotando, a unos veinte centímetros de altura, se corta y se come en ensalada. El estudio etnobotánico del Fundo Río Colorado recoge el uso con precisión: el tallo se pela y se consume crudo, incluso sin agua ni preparación. Quienes trabajan en el cerro lo describen como algo similar a la penca, con bastante humedad dentro. Las flores también tienen néctar comestible.
Más allá de su uso alimentario, el chagual cumple una función ecológica que pasa desapercibida: sus raíces contribuyen a sostener el suelo en terrenos con pendiente y poca cobertura vegetal. En un territorio como el Cajón del Maipo, donde la erosión es una presión constante asociada al clima y al uso del suelo, esa función tiene un valor concreto.
Las flores atraen picaflores y tordos, según el informe florístico de la comuna. El tallo floral tiene un alto valor ornamental, tan marcado que aparece en la portada del estudio de Geobiota para el proyecto GEF Montaña.
La polilla más grande de Chile depende del chagual
Hay un detalle que separa al chagual de casi cualquier otra planta del Cajón: mantiene una relación de simbiosis con Castnia eudesmia, conocida popularmente como la mariposa del chagual o la bella gigante. En rigor es una polilla con hábitos diurnos, y es la más grande de Chile. Se alimenta exclusivamente del néctar de las flores del chagual. La planta es su única fuente de alimento y, al mismo tiempo, su hospedero en etapas del ciclo de vida.
«Las poblaciones de esta polilla con hábitos diurnos están disminuyendo debido al reemplazo de las especies del género Puya por plantaciones agrícolas, desarrollo de proyectos inmobiliarios y por consumo humano de los tallos florales.»
El vínculo es tan estrecho que lo que le ocurre al chagual le ocurre también a Castnia eudesmia. Y al revés: sin polilla, la polinización se resiente.
Estado de conservación y presiones en el territorio
El chagual está catalogado como vulnerable. En la comuna de San José de Maipo, el informe florístico lo identifica entre las especies sensibles del territorio, junto a otras de distribución geográfica restringida o categoría de amenaza. Puya chilensis figura como especie con preocupación menor según el Reglamento de Clasificación de Especies, pero su situación en el territorio es más delicada de lo que esa categoría sugiere: el consumo de los tallos florales tiernos, cuando la planta no ha llegado a florecer, reduce directamente las posibilidades de reproducción y afecta la disponibilidad de néctar para la polilla.
La presencia de Puya alpestris ssp. zoellneri en el inventario de San José de Maipo es un dato relevante. Se trata de un taxón endémico no evaluado aún por el Reglamento de Clasificación de Especies, lo que significa que su estado de conservación real se desconoce.