La conservación del cóndor en el Mirador de Cóndores es hoy día una contradicción. Muchas personas comenzaron a visitar el lugar para observar de cerca al ave que le dio nombre, pero el aumento de público terminó generando presión sobre el mismo espacio utilizado por la especie. El mirador se ubica sobre un farellón del valle del río Colorado, en un sector reconocido por el paso y la nidificación de cóndores y águilas moras.
El Inventario de Geositios del Cajón del Maipo ya advertía que la presencia de cóndores en nidificación hacía necesario evaluar la capacidad de carga y desarrollar un plan de manejo. No se trataba de impedir la observación de fauna, sino de establecer distancias, conductas permitidas, control del flujo de personas y criterios para proteger un sitio sensible.
La fotografía de 2021 y el punto de quiebre
El 24 de julio de 2021 se difundió una fotografía con un cóndor posado junto al borde y un grupo numeroso de visitantes a corta distancia. La imagen fue presentada por medios locales como una señal de un problema que ya venía creciendo. Personas, fotógrafos y operadores turísticos llegaban a un lugar sin guardaparques, aforo, delimitaciones ni información suficiente sobre cómo actuar frente a las aves.
La escena no fue el único impacto descrito. Reportajes y estudios sobre el mirador registraron ruido, drones, perros, basura, fogatas, campamentos y circulación fuera de la huella principal. Algunas personas buscaban aproximarse para obtener fotografías. Esa acumulación de conductas puede modificar el uso del farellón, interrumpir momentos de descanso y aumentar la perturbación en un espacio de tránsito y nidificación.
Observar un cóndor no autoriza a rodearlo, seguirlo ni reducir la distancia que el ave necesita para permanecer en el lugar.
La RENAMU prometida para proteger el Mirador de Cóndores
La Municipalidad de San José de Maipo solicitó el cierre durante 2021 y anunció una mesa técnica. En marzo de 2022 se comunicó la clausura temporal y la intención de convertir el sector en una Reserva Natural Municipal, conocida como RENAMU. Esta figura permite que un municipio proteja un área natural definida mediante instrumentos locales, establezca una ordenanza y oriente su administración mediante un Plan de Manejo.
El 10 de agosto de 2022, Bienes Nacionales entregó al municipio un permiso de uso gratuito sobre cerca de 450 hectáreas. La entrega fue presentada como un paso para implementar la futura RENAMU. El Gobierno Regional comprometió $135.689.000 para habilitar accesos, senderos, lugares de descanso, señalización, infraestructura informativa y elementos de seguridad.
El compromiso no consistía solamente en construir. La reserva debía contar con reglas de conservación, administración y uso público que permitieran proteger a los cóndores y ordenar las visitas. También se realizaron obras de conservación de agua y suelo junto a CONAF. En 2023, el Fondo de Protección Ambiental entregó otros $6 millones a un proyecto de conservación y educación ambiental ejecutado por la Fundación de Desarrollo Sostenible Cajón del Maipo.
Una problemática vigente con resultados poco transparentes
El cumplimiento de esos compromisos sigue siendo difícil de verificar. La primera licitación de las obras quedó desierta y la segunda fue adjudicada en agosto de 2023. La Cuenta Pública municipal de 2024 todavía registraba la habilitación como proyecto en ejecución y mencionaba la generación de una propuesta de Plan de Manejo. No se localizó una publicación oficial posterior que presente de manera conjunta el Plan aprobado, la ordenanza o decreto de creación de la RENAMU, la recepción final de la infraestructura y un balance detallado de los resultados obtenidos con los recursos.
Tampoco se encontró un informe público conjunto del Gobierno Regional y la Municipalidad que explique claramente qué componentes fueron terminados, cuáles siguen pendientes y cuándo comenzará a funcionar el sistema de conservación anunciado. En septiembre de 2026, Bienes Nacionales continúa informando que el circuito permanece cerrado temporalmente por la Municipalidad. Al mismo tiempo, siguen apareciendo registros de personas que ingresan al sector.
El problema ambiental, por lo tanto, continúa en desarrollo. Un cierre difícil de fiscalizar no reemplaza una reserva administrada. Proteger el lugar requiere reglas públicas, monitoreo de fauna, control de drones y mascotas, personal, educación, aforo y rendición comprensible de las inversiones. Para conocer las otras dimensiones del caso, revisa la cronología del mirador, su geología, la habilitación inconclusa para senderistas y el resumen de todas sus etapas.
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