En las quebradas húmedas del Cajón del Maipo, el peumo (Cryptocarya alba) es uno de los árboles nativos más reconocibles del bosque esclerófilo. Su follaje denso y persistente, sus hojas de aroma intenso y sus frutos rojos en otoño lo distinguen entre la vegetación de ladera de la precordillera. Puede alcanzar los 20 metros de altura y un metro de diámetro en el tronco, aunque en el Cajón los ejemplares más grandes se encuentran en fondos de quebrada donde la humedad del suelo es mayor.
Características del peumo
El tronco del peumo es recto o ligeramente torcido, con corteza café clara, relativamente lisa en los ejemplares jóvenes y con grietas y escamas que se desprenden conforme el árbol envejece. Sus hojas son perennes, duras, de forma aovada ancha con borde entero, y miden entre 3 y 8 centímetros de largo. El aroma que desprenden es intenso y característico, producto de aceites esenciales que también están presentes en el fruto.
La floración ocurre entre noviembre y enero. Las flores son pequeñas, de color amarillo verdoso, agrupadas en racimos densos. El fruto es una baya ovalada de color rojo, de 1,5 a 2 centímetros de largo, también aromática. Madura en otoño y es consumida por aves y mamíferos que dispersan la semilla, contribuyendo a la regeneración del bosque.
Dónde crece en el Cajón
El peumo es endémico de Chile y crece silvestre desde la provincia de Coquimbo hasta Valdivia, con mayor abundancia entre Petorca y Curicó. En el Cajón del Maipo se encuentra principalmente en quebradas húmedas con suelos pedregosos, donde la disponibilidad de agua es mayor que en las laderas expuestas al sol. A diferencia del quillay, que tolera suelos pobres y exposiciones directas, el peumo prefiere los microhábitats con sombra parcial y humedad estable, lo que lo hace más sensible a los períodos de sequía prolongada.
Esta sensibilidad quedó documentada durante los años de mayor déficit hídrico en la zona central, cuando el peumo fue la especie arbórea del bosque esclerófilo con mayor proporción de individuos afectados por daño foliar, con pérdidas de más del 30% de la copa en algunos ejemplares de la cuenca de Santiago.
En las quebradas húmedas del Cajón, el peumo puede alcanzar los 20 metros de altura. Su fruto rojo y aromático madura en otoño y es dispersado por aves y mamíferos que contribuyen a la regeneración del bosque.
Usos tradicionales en el Cajón del Maipo
El estudio etnobotánico del Cajón del Maipo documentó usos del peumo que persisten entre los habitantes del territorio. Las hojas y flores se usan en friegas para dolores musculares y reumatismo. El fruto es comestible y tiene una historia de consumo local bien registrada: se remoja en agua tibia hasta que la carne se ablanda, se chupa y se escupe la semilla. Su sabor es dulce, descrito por los propios habitantes como “una pasta bien dulce”. También se menciona el uso de los cuescos, los huesos del fruto, en tortillas de rescoldo, donde revientan con el calor.
Estos usos no son prácticas aisladas sino parte de un conocimiento territorial acumulado durante generaciones, vinculado al uso cotidiano del bosque nativo en los fundos y praderas del Cajón durante el siglo XX.
El peumo en el ecosistema
Dentro del bosque esclerófilo del Cajón del Maipo, el peumo cumple un rol ecológico que va más allá de su presencia visual. Sus frutos rojos son un recurso alimenticio importante para aves como el zorzal (Turdus falcklandii) y el queltehue (Vanellus chilensis), y para mamíferos como el zorro culpeo (Lycalopex culpaeus), todos ellos dispersores de semillas que contribuyen a la regeneración del bosque. La densidad de su follaje también ofrece refugio y sitios de nidificación para varias especies de aves del bosque esclerófilo.