En el Cajón del Maipo, los arácnidos conforman uno de los grupos de fauna invertebrada más diversos y menos estudiados del territorio. Arañas, escorpiones, opiliones y ácaros habitan desde las laderas bajas del bosque esclerófilo hasta los roquedales de la alta cordillera, ocupando prácticamente todos los microhábitats disponibles. Chile cuenta con 683 especies de arañas descritas, distribuidas en 232 géneros y 57 familias, con un alto grado de endemismo que hace de la araneofauna del país una de las más particulares de América del Sur.
Arañas: el orden más diverso
Las arañas son el grupo de arácnidos con mayor diversidad en el Cajón del Maipo. El orden Araneae se divide en dos grandes grupos: las Mygalomorphae, que incluyen las arañas pollito del género Grammostola y otras especies de gran tamaño con quelíceros paralelos, y las Araneomorphae, que agrupan la mayoría de las arañas conocidas, incluyendo las tejedoras de telas geométricas y las cazadoras activas.
La araña pollito (Grammostola sp.) es la más reconocible por su tamaño, su pelaje denso y su longevidad, que puede superar los veinte años en las hembras. Habita en cuevas y galerías bajo piedras en las laderas precordilleranas, donde caza insectos y pequeños vertebrados. A pesar de su apariencia imponente, su veneno no representa peligro significativo para las personas.
La araña de rincón (Loxosceles sp.) merece mención aparte. Es la única araña del territorio con veneno de consecuencias médicas documentadas en humanos, capaz de producir lesiones necróticas si la mordedura no recibe atención oportuna. Prefiere los ambientes secos y oscuros, tanto en construcciones como en grietas de rocas. En el Cajón del Maipo, su presencia se concentra en los sectores habitados del valle, donde las viviendas le ofrecen refugio.
Escorpiones y opiliones
Los escorpiones están presentes en Chile desde las zonas más áridas del norte hasta la zona central, aunque su diversidad disminuye hacia el sur. En el Cajón del Maipo aparecen en los sectores más bajos y secos del territorio, asociados a roquedales y suelos arenosos con poca cobertura vegetal. Son depredadores nocturnos que cazan insectos y otros artrópodos con sus pedipalpos en forma de pinza, usando el aguijón caudal solo como defensa o para inmovilizar presas difíciles.
Los opiliones, conocidos popularmente como “daddy longlegs” o arañas patudas, son otra presencia constante en el bosque esclerófilo del Cajón. A diferencia de las arañas, no tienen glándulas productoras de tela ni veneno. Se alimentan principalmente de materia orgánica en descomposición y hongos, cumpliendo un rol de descomponedores dentro del ecosistema.
Los arácnidos ocupan prácticamente todos los microhábitats del Cajón del Maipo, desde las laderas bajas del bosque esclerófilo hasta los roquedales de la alta cordillera, y su diversidad en Chile es una de las más particulares de América del Sur.
Ácaros: los arácnidos invisibles
Los ácaros son el orden más abundante y menos visible de los arácnidos del Cajón del Maipo. Habitan suelos, vegetación, cuerpos de agua y en algunos casos como parásitos de vertebrados. Los ácaros trombiculidos, conocidos como ácaros rojos o ácaros de la cosecha, son parásitos de reptiles, aves y mamíferos en su fase larval, mientras que las ninfas y adultos son depredadores de vida libre. En Chile se han descrito 14 especies de trombiculidos, varias de ellas asociadas a reptiles de la zona central como la culebra de cola larga (Philodryas chamissonis).
El rol de los ácaros en la ecología del suelo del bosque esclerófilo es fundamental pero poco documentado. Participan en la descomposición de materia orgánica, en el control de poblaciones de hongos y bacterias del suelo y en las cadenas tróficas de los invertebrados terrestres, donde sirven de alimento a insectos, arañas y pequeños vertebrados.