La fauna del Parque Nacional Glaciares de Santiago se conoce a través de dos documentos distintos, el decreto de creación y el inventario de observaciones de SIMBIO, y ninguno cubre el total de las especies presentes. El Decreto 25 estima unas 35 especies de vertebrados terrestres en el parque, ubicado en la cordillera de San José de Maipo, y prioriza diez de ellas por su estado de conservación. Entre sus objetivos específicos figuran proteger la fauna nativa en categoría de conservación y permitir la investigación científica en alta montaña.
La fauna del Parque Nacional Glaciares de Santiago en el decreto
Las categorías corresponden al reglamento de clasificación de especies silvestres (Decreto 29 de 2011, Ministerio del Medio Ambiente), tal como las consigna el decreto en 2023. El piuquén (Chloephaga melanoptera) figura En Peligro. El zorro colorado (Lycalopex culpaeus) y el guanaco (Lama guanicoe) están Vulnerables. El puma (Puma concolor), el colocolo (Leopardus colocolo), el cóndor (Vultur gryphus) y el pato cortacorriente (Merganetta armata) se clasifican Casi Amenazados. El quique (Galictis cuja), el halcón peregrino (Falco peregrinus) y el sapo espinoso (Rhinella spinulosa) aparecen en Preocupación Menor. Esas categorías pueden haber cambiado en procesos de clasificación posteriores.
El decreto prioriza también seis plantas adaptadas a ambientes de montaña, Nassauvia lagascae, Nassauvia pinnigera, Senecio subdiscoideus, Senecio clarioneifolius, Junellia trifurcata y Junellia uniflora. La estepa ocupa el 3,25% del parque (2.433,9 hectáreas) y casi todo el resto es roca, hielo y nieve, según la ficha de SIMBIO.
El inventario de SIMBIO
El archivo de especies de SIMBIO para el parque enumera 33 taxones con nombre, 24 plantas y 9 animales. Entre los animales hay 5 aves, 1 reptil y 3 abejas. Con estado de conservación figuran el cóndor, Casi Amenazado, el lagarto leopardo (Liolaemus leopardinus), En Peligro, y el cacto spinifloro (Austrocactus spiniflorus), En Peligro y Rara. El cóndor es la especie más observada, con 11 registros, seguido por una abeja (Megachile saulcyi), con 6, y el lagarto leopardo, con 3.
De las diez especies de fauna priorizadas en el decreto, solo el cóndor aparece en el inventario de SIMBIO, que registra seis vertebrados frente a los 35 estimados.
El inventario consiste en registros de observaciones y no en un censo, en un territorio remoto y poco muestreado. Además, la ficha de SIMBIO tiene vacíos los campos de instrumentos de manejo, objetos de protección y amenazas, lo que corresponde a información no cargada y no a ausencia de amenazas. El plazo de 36 meses que fijó el decreto para aprobar el plan de manejo venció el 16 de agosto de 2026, sin un plan asociado en la plataforma. Según la Ley 21.600, ese plan debe incluir objetos de protección, diagnóstico de presiones y monitoreo, entre otros contenidos.
Lo que quedó fuera del polígono original
En su declaración del 16 de agosto de 2023, las organizaciones de la campaña #QueremosParque objetaron que el parque dejaba fuera el hábitat del gato andino (Leopardus jacobita), especie en peligro de extinción detectada recientemente en la zona precordillerana. También plantearon que el diseño se centraba en las altas cumbres y los glaciares, sin proteger valles, humedales altoandinos ni la vegetación de las cuencas abastecedoras. El polígono original se definió casi todo sobre los 3.600 metros. SIMBIO registra dentro de él 9,66 hectáreas de vegas y 7,38 de vegetación herbácea en orillas de ríos, y 155,63 hectáreas en su resumen de humedales.
Una columna de opinión de 2025, firmada por investigadores de la Universidad Técnica Federico Santa María, sostiene que un Parque Nacional por sí solo no controla actividades como la minería en sus alrededores, y cita el hábitat del gato andino como ejemplo sin resguardo efectivo. El Decreto 56 prohíbe la explotación comercial de recursos naturales dentro del parque.
La ampliación aprobada el 23 de mayo de 2025 apunta a ese vacío. Integra vegas altoandinas, vegetación esclerófila y corredores de fauna como los del puma, el gato andino, el cóndor y el piuquén, y el Decreto 56 agrega los humedales y vegas entre sus ocho objetos de protección. Su superficie sigue sin confirmarse, con 21.373 hectáreas según la aprobación y 25.614,93 según el decreto firmado el 11 de noviembre de 2025, para el que no hay evidencia pública de publicación.